· Programa es impulsado por Nueva Atacama en conjunto con organizaciones vecinales de la región.
Con más de 300 litros de aceite domiciliario reciclado durante 2025, la Junta de Vecinos Padre Luis Gil Selelles de Vallenar fue reconocida por la sanitaria Nueva Atacama como la comunidad que más aportó al programa regional de reciclaje de aceite de uso doméstico, gracias al punto limpio habilitado en su sede social y a la activa participación de sus vecinos.
La distinción, que por primera vez contempló la entrega del sello “Comunidad Líder en Reciclaje de Aceite Domiciliario”, forma parte de una iniciativa ambiental que la sanitaria desarrolla en la Región de Atacama, en alianza con juntas de vecinos, para promover la correcta disposición de este residuo en los hogares.
Al respecto, el jefe del departamento de Comunicaciones y Comunidades de Nueva Atacama, Rodrigo Vásquez, destacó que: “Este reconocimiento busca destacar a las organizaciones que se involucran activamente en el reciclaje de aceite domiciliario. Felicitaciones a los vecinos por tomar este desafío y convertirlo en un compromiso real con el medio ambiente y su entorno”.
El reciclaje de aceite doméstico cumple un rol clave en la protección de las fuentes naturales de agua y en la mantención del sistema sanitario, ya que evita la acumulación de grasas en las tuberías.
“Como empresa impulsamos permanentemente campañas de concientización para el cuidado del alcantarillado, ya que hasta un 90% de las obstrucciones y reboses se originan por un uso inadecuado del sistema, principalmente por el ingreso de basura, grasas o elementos que no corresponden”, enfatiza Rodrigo Vásquez.
Otros puntos en la región
Actualmente, la iniciativa de reciclaje cuenta con ocho puntos de recolección instalados en sedes vecinales de Caldera, Copiapó y Vallenar, además de un punto habilitado en el Paseo de la Cultura de Tierra Amarilla, en alianza con la Municipalidad.
Desde la implementación del programa, más de 4.562 litros de aceite doméstico han sido recuperados en la región de Atacama. El material recolectado es retirado por una empresa especializada para su posterior transformación en insumos destinados a la producción de
biocombustible, fortaleciendo así un modelo de economía circular que vincula comunidad, gestión sanitaria, reciclaje y educación ambiental.