En medio de la escalada de tensión entre el Gobierno y la UDI por la Ley de Sala Cuna para Chile —tras el duro emplazamiento del Presidente Gabriel Boric al partido gremialista— la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, llamó a dejar de lado las polémicas y retomar la discusión técnica del proyecto, advirtiendo que dilatar su tramitación sería desperdiciar un consenso histórico que ha tomado casi tres décadas construir.
El presidente Gabriel Boric, en la promulgación de la Ley Chile Cuida, acusó sin filtros a la UDI de “impedir” la aprobación de Sala Cuna, afirmando que el partido “todas las semanas inventa una excusa” y que, en privado dicen algunos dirigentes que no querrían “darle un logro al Gobierno”. Incluso los desafió a “sacarse la foto si quieren”, siempre que el proyecto se apruebe en la primera semana de marzo.
En ese contexto, Orellana optó por bajar la discusión al terreno técnico, sin desconocer el encono político existente.
Ministra Orellana pide volver al debate técnico por Sala Cuna
La ministra Antonia Orellana sostuvo que el intercambio de acusaciones ha desviado la conversación del fondo del proyecto.
“Esto nos aleja mucho de lo que se está discutiendo. Además se dieron muchas imprecisiones, como decir que esto es un impuesto disfrazado (…) Lo que estamos esperando, más allá del encono con el que se pueda responder desde la UDI, es saber si se va a poder sesionar, si se va a seguir tramitando, si van a paralizar la tramitación, cuál es el estado de la discusión”.
Orellana insistió en que, desde el punto de vista del Ejecutivo, había disposición para incorporar cambios al proyecto, pero la falta de sesiones impidió avanzar.
“Si nos remitimos a lo técnico, que es lo relevante de este proyecto, el Ejecutivo estaba por presentar indicaciones, que no se pudieron presentar porque no pudimos sesionar, pero que abordaban lo que en ese momento la UDI había planteado como preocupaciones. Es hora de volver a discutir del proyecto en sí mismo”.
La ministra también respondió a la idea de que Sala Cuna habría permanecido estancada durante todo el gobierno.
“Que se hable como si en estos 48 meses no hubiera pasado nada no es correcto, siendo que se tramitó y promulgó una ley en paralelo que habilitó el debate, como la ley de modernización parvularia; me parece que es poco acogido a la verdad”.
Con esto, Orellana buscó instalar que el camino legislativo ha sido gradual y acumulativo, y que Sala Cuna no parte desde cero.
Consultada sobre qué espera de la próxima administración —que asumirá en marzo— la ministra fue clara en plantear que sería un error político y social reiniciar la discusión.
“Cualquier gobierno querría partir teniendo este tema zanjado, porque la posibilidad de crear 145 mil empleos y terminar con esta barrera histórica para la contratación femenina es una oportunidad muy grande”. Y añadió que “Estamos muy cerca de un acuerdo por primera vez desde 1997. Sería una lástima que todo ese trabajo se pierda y haya que partir de cero”.
Último tramo
El Gobierno apuesta a que el Congreso retome la tramitación apenas termine el receso y que el debate no quede atrapado en la disputa simbólica sobre “quién se lleva el triunfo”. Sin embargo, el choque público entre Boric y la UDI tensiona el ambiente justo cuando el Ejecutivo necesita votos de oposición para cerrar uno de sus proyectos emblemáticos en materia de igualdad de género y corresponsabilidad social.
Si marzo no destraba Sala Cuna, el tema quedará en manos del próximo gobierno —con el riesgo de cambios en su diseño o de una postergación indefinida— algo que La Moneda intenta evitar en su recta final.