La ONG detrás del boicot de chefs Michelin al salmón de cultivo y la contraofensiva de la industria: «Defendamos su imagen»

Más de 120 chefs, cuyos restaurantes suman más de 90 estrellas Michelin, se comprometieron a sacar el salmón de cultivo de sus cartas. Detrás de esa iniciativa, bautizada «Off the Table», está WildFish, una ONG británica poco conocida en Chile que nació en 1903 de la mano de pescadores deportivos.

El llamado ya gana eco en la prensa internacional y la industria chilena prepara su respuesta. Así lo dejó ver el gerente general de Camanchaca, Ricardo García Holtz, en un mensaje publicado este jueves en LinkedIn bajo el título «Defendamos la imagen del salmón», donde denuncia una campaña «concertada y malintencionada» contra el producto.

García, quien también preside el Chilean Salmon Marketing Council (CSMC), la entidad que promueve el pescado chileno en Estados Unidos, instó al sector a contar mejor su historia y a responder «en base a datos, evidencia y argumentos técnicos».

 

Una ONG centenaria con raíces en la pesca deportiva

 

WildFish surgió como Salmon & Trout Association, una agrupación que unió a pescadores deportivos y científicos para combatir la contaminación industrial de las aguas, y que con los años llegó a regir la pesca de salmón y trucha en el Reino Unido. En 2008 se transformó en organización benéfica y en 2022 adoptó su nombre actual.

Aunque se la ha descrito como escocesa, está inscrita en los registros de beneficencia de Inglaterra, Gales y Escocia, y su casilla postal está en Salisbury, al sur del territorio inglés. Donde sí concentra sus gestiones es en las costas escocesas, cuyas granjas de salmón en jaulas abiertas busca cerrar.

Su directorio lo encabeza el abogado King’s Counsel, Robert Walton, y entre sus vicepresidentes aparecen el exjefe de equipo de Fórmula 1 Ross Brawn y el exvocalista de The Undertones Feargal Sharkey.

Junto a Walton, en la mesa directiva se sienta Sir Philip Studd, un aristócrata que en enero de 2025 heredó el título nobiliario de baronet que su bisabuelo, el ex lord mayor de la City de Londres Kynaston Studd, recibió en 1929. Se sumó a la ONG en febrero de 2022 y meses después se lanzó en paracaídas desde unos 4.500 metros para recaudar fondos, porque «no podemos hacer lo suficiente para proteger a nuestros peces silvestres», según escribió.

La nobleza también tiene un lugar en su vicepresidencia honoraria, que integra el duque de Northumberland, Ralph Percy. En 2003, año del centenario de la entonces Salmon & Trout Association, asumió su presidencia. Según la entidad, el noble posee aguas de salmón, trucha marina y trucha marrón en sus propiedades del norte de Inglaterra.

Ese cargo lo dejó el entonces príncipe Carlos, quien ese mismo año pasó a ser patrono de la asociación en reemplazo de su abuela, la reina madre, de quien aprendió a pescar salmón y trucha con mosca.

No está claro si el hoy rey Carlos III mantiene ese rol. En mayo de 2024, tras revisar más de mil organizaciones, el Palacio de Buckingham anunció que el monarca y otros miembros de la familia real dejarían de patrocinar a casi 200 de ellas, sin publicar la lista completa. El registro de la Casa Real aún lo muestra como patrono de WildFish, aunque la ONG no lo menciona en su sitio web.

En el Reino Unido, la industria ha puesto la lupa sobre el origen de sus fondos. El 4 de octubre, el gerente general de Salmon Scotland, Tavish Scott, denunció en el diario The Scotsman la llegada de «dinero opaco» desde el extranjero para financiar campañas contra las salmoneras escocesas.

De acuerdo con ese gremio, WildFish, que el periódico describe como una organización «con raíces en la comunidad de pesca deportiva», recibió £845.000 (US$1,1 millones) en dos grandes aportes vinculados a su cruzada contra la salmonicultura. Aparte, obtuvo US$12.000 de Global Salmon Farming Resistance, una red que opera en Argentina como la ONG Por el Mar.

Su director ejecutivo, Nick Measham, salió al paso y aseguró que la ONG cumple con los reguladores británicos, que se financia gracias a fundaciones y donantes particulares, al igual que otras organizaciones benéficas, y que publica cuentas auditadas.

Las cifras más recientes muestran que la entidad, que se define como una «organización benéfica pequeña», creció con fuerza. Según su último informe, citado por el medio especializado Salmon Business, en 2025 sus ingresos llegaron a £1,61 millones (US$2,2 millones), un alza de 82% frente a 2024, y destinó £300.387 (US$402.209) a su trabajo contra la salmonicultura.

Ese documento identifica como aportantes a las fundaciones británicas Esmée Fairbairn, AIM y Waterloo, al fondo de inversión Marshall Wace y a la marca de ropa outdoor Patagonia, aunque no detalla cuánto entregó cada uno. Esta última apoya a WildFish desde hace años mediante su compromiso de donar el 1% de sus ventas a causas ambientales.

En su estrategia a cinco años, la ONG plantea que «Off the Table» busca reducir la demanda de salmón de cultivo e «intensificar la presión económica» sobre los productores. A la campaña adhieren, además, cuatro agrupaciones chilenas, entre ellas Defendamos Chiloé y Slow Food Chile.

En su columna, García, de Camanchaca, cargó contra los firmantes de la carta, quienes a su juicio «atienden solo a gente rica que puede pagar platos de pescados salvajes» de más de US$200 en Estados Unidos. Esos cocineros, sostuvo, serían indiferentes a que la clase media estadounidense acceda al salmón chileno «a precios asequibles» durante todo el año.

Para contrarrestar la ofensiva, propuso un camino. «Busquemos a miles de chefs que sí usan salmón de cultivo y promocionan sus beneficios», escribió. Como ejemplo, citó el trabajo del CSMC con la fundación del chef francés Jacques Pépin, cuya serie nacional de cenas patrocina y abastece con producto chileno, un apoyo que la propia fundación ha agradecido en sus redes sociales.

El ejecutivo también salió al paso de las dudas sobre el color del pescado criado en jaulas, que la carta de los chefs califica de «sintético» y que unos afiches en Londres buscaron instalar. Según explicó, ese tono rosado proviene de la astaxantina, un pigmento natural presente en el krill, los camarones y otros crustáceos de los que se alimenta el salmón salvaje.

En las granjas, detalló, el compuesto se incorpora a la dieta de los peces, una explicación científica que, a su juicio, esas campañas esconden. Lejos de ser un problema, destacó que es un potente antioxidante y que «mucha gente la compra en las farmacias a un elevado precio».

Con todo, García no esquivó las tareas pendientes de la industria en Chile, como reducir el uso de antibióticos, enfrentar los piojos de mar y las floraciones de algas nocivas, y eliminar la basura de las playas. Pero marcó una diferencia entre «exigir mejoras a una industria» y «la búsqueda de su destrucción haciendo caricaturas para desacreditarla».

En la misma línea, SalmonChile sostuvo a Emol que existen «múltiples campañas financiadas por terceros, muchas de ellas de manera anónima», contra la acuicultura y el salmón de cultivo de distintos países.

El gremio sacó a relucir su alianza con Les Toques Blanches, la agrupación Pucón Chef, Inacap y Santo Tomás, que entrega becas a jóvenes de liceos técnicos de Los Lagos y Aysén, además de la Semana del Salmón en Puerto Montt, que convocó a más de 25.000 asistentes.

El Consejo del Salmón, por su parte, destacó su acercamiento al mundo gastronómico, con una actividad junto a chefs y estudiantes en Francia en 2025 y otra en Chile con el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) y la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga). «Estas acciones forman parte de nuestra agenda de diplomacia empresarial«, concluyó la entidad.