Gael Yeomans asumirá la presidencia del Frente Amplio con el desafío de reactivar a una militancia que llevó solo al 18% del padrón a las urnas digitales, definir el papel de Gabriel Boric y convertir al partido en el motor de una alianza opositora que reúna desde el PC hasta la DC.
El primer desafío, eso sí, está en casa: de casi 56 mil afiliados, poco más de 10 mil participaron en la elección de su nueva conducción.
Y es que la lista de Yeomans consiguió 5.667 votos, equivalentes al 54,71%. La nómina de Constanza Martínez obtuvo 4.353, un 42,03%. Hubo 291 votos blancos y 47 nulos.
La elección fue clara, pero la participación quedó por debajo de la meta interna de 12 mil votantes. Sufragaron 10.358 militantes, poco más del 18% del padrón. Dicho en simple: votó cerca de uno de cada cinco afiliados.
Yeomans reconoció el pendiente. “Tenemos desafíos. Sabemos que debemos llegar a cada uno de los militantes que son afiliados a nuestro proyecto político”, señaló. “No nos vamos a quedar ahí. Nosotros creemos que es importante convocar y para eso vamos a trabajar”, agregó.
El partido de las mayorías que debe movilizar a las propias
El dato cobra mayor fuerza porque el reciente Congreso Ideológico, donde el FA se definió como socialista, feminista, ecologista y democrático, convocó a más de cuatro mil militantes durante cuatro meses.
Para Gustavo Campos, investigador del Centro Democracia y Opinión Pública de la Universidad Central, el partido enfrenta una contradicción propia de su crecimiento: nació desde los movimientos sociales, pero ahora debe compatibilizar esa raíz con su institucionalización.
“La baja participación es una señal de alerta que podría leerse como un desencanto”, planteó. A su juicio, Yeomans tendrá que “reencantar a las bases” y construir un proyecto que vaya “más allá de oponerse” al Gobierno de José Antonio Kast.
Marco Moreno, decano de la Facultad de Gobierno de la misma universidad, advierte que la colectividad comienza a exhibir prácticas propias de los partidos tradicionales. “De cada cinco militantes del Frente Amplio votó solo uno”, resumió, recordando además que se trató de una elección digital y con una militancia mayoritariamente joven.
Ganar el Frente Amplio fue el primer paso de Gael Yeomans
La apuesta de Yeomans es bastante más grande que ordenar la interna. Busca convertir la coordinación opositora en una coalición política y social que reúna al PS, el PC, la DC y organizaciones sociales.
“Vamos a trabajar con todos”, aseguró la diputada, quien sostuvo que esa alianza debe ser “incluso más amplia”.
Simón Ramírez, electo con la segunda mayoría nacional para el Comité Central —que tendrá 102 integrantes—, aterrizó esa misión: “El Frente Amplio debe empujar con mucha fuerza esa coalición, que debe superar la sola mesa de partidos, incorporando a actores y organizaciones sociales”.
El desafío será conducir sin pasar la aplanadora sobre aliados con más historia, experiencia territorial y liderazgos propios.
El FA pos-Boric y una convivencia obligada
La derrota de Constanza Martínez, cercana a Gabriel Boric y encargada de conducir la fusión del partido, también abrió preguntas sobre la etapa que comienza.
Moreno no interpreta el resultado como un rechazo al expresidente. “Lo que hay más bien de fondo es qué va a hacer el Frente Amplio de ahora en adelante, o sea, post-Boric”, explicó.
Yeomans tampoco marcó distancia. Definió a Boric como un liderazgo importante para el FA y “todo el arco progresista”. El exmandatario mantuvo prescindencia, recibió a ambas candidatas y llamó a la ganadora tras la elección.
La nueva presidenta, además, deberá impulsar el cambio junto a quien acaba de derrotar. Por el sistema proporcional, Martínez será secretaria general y Magda Cotet ocupará la secretaría ejecutiva.
Ambas prometieron unidad. Martínez aseguró que trabajará por un partido “más fuerte en regiones” y que “escuche más a su militancia de base”. Ese será el examen de la nueva mesa y en la interna lo saben: convertir el numeroso padrón del FA en fuerza real, cuidar su raíz social y demostrar que puede liderar una oposición que aspira a volver a ser mayoría.