Un despliegue operativo de Gendarmería permitió intensificar la fiscalización en los recintos penitenciarios de la Región de Atacama, logrando la incautación de nueve kilos 361,8 gramos de droga entre enero y marzo de este año.
El aumento en las detecciones de sustancias ilícitas responde, según los antecedentes, a un fortalecimiento de los controles internos, con mayores procedimientos de registro, vigilancia y acciones disciplinarias al interior de las unidades penales.
El Centro de Cumplimiento Penitenciario de Copiapó concentra la mayor cantidad de incautaciones, con 6.976,4 gramos en el periodo. Más atrás se ubican el Centro de Detención Preventiva de Vallenar, con 2.317 gramos, y el recinto de Chañaral, con 68,4 gramos.
En cuanto a los procedimientos, el penal de Copiapó lidera también en número de hallazgos, con 135 detecciones internas de droga o sustancias prohibidas, además de 264 incautaciones asociadas a lanzamientos desde el exterior. En Vallenar se registran 77 hallazgos internos y 82 vinculados a ingresos externos, mientras que en Chañaral se contabilizan cinco hallazgos internos, sin casos de lanzamientos.
Desde la institución destacaron que estos resultados obedecen a un trabajo sistemático de fortalecimiento operativo. En ese contexto, el director regional de Gendarmería en Atacama, Álvaro López Acuña, señaló que “hemos fortalecido los controles internos en todos los recintos penales de la región, aumentando los procedimientos de registro y fiscalización, lo que nos permite detectar de mejor forma el ingreso de sustancias prohibidas”.
Asimismo, precisó que “estos resultados no necesariamente implican que exista más ingreso de droga, sino que hoy contamos con mejores herramientas y mayor presencia operativa para enfrentar estos delitos”.
A estas medidas se suma la implementación de un sistema de inhibidores de señal de telefonía celular en el recinto de Copiapó, iniciativa que busca impedir comunicaciones no autorizadas desde el interior de la cárcel y reforzar el control frente a eventuales redes delictuales.
Gendarmería reiteró su compromiso con una política de tolerancia cero frente a situaciones que involucren a la población penal o a funcionarios y funcionarias, reforzando así los estándares de probidad y seguridad en el sistema penitenciario.