INIA Intihuasi impulsa estrategia para proteger la calidad del aceite de oliva en Atacama

El INIA Intihuasi lidera una estrategia orientada a resguardar la calidad y sostenibilidad del aceite de oliva producido en la Región de Atacama, producto reconocido por su prestigio y potencial exportador, pero que hoy enfrenta importantes desafíos derivados del cambio climático.

La iniciativa es desarrollada a través del Centro Experimental INIA Huasco y cuenta con financiamiento del Gobierno Regional de Atacama mediante el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD).

El proyecto busca analizar cómo factores como la escasez hídrica y el aumento de las temperaturas están afectando la composición del aceite de oliva, especialmente en parámetros relacionados con los polifenoles totales —antioxidantes naturales— y el perfil de ácidos grasos.

La investigadora de INIA Intihuasi, Verónica Arancibia, explicó que uno de los principales efectos del cambio climático en la agricultura es el impacto sobre la calidad de los alimentos.

“En el caso del aceite de oliva, puede afectar el contenido de antioxidantes y de ácido oleico, que son componentes fundamentales tanto para el producto como para la nutrición humana”, indicó.

Por su parte, el investigador Francisco Tapia señaló que el objetivo es fortalecer la producción local bajo denominación de origen, considerando escenarios climáticos cada vez más complejos, como veranos más extensos e inviernos menos fríos.

Según detalló, estas condiciones podrían influir en algunos parámetros químicos exigidos por las normativas nacionales e internacionales, pese a que la calidad general del aceite producido en la región continúa siendo altamente valorada.

Estudios preliminares ya han detectado disminuciones en ciertos compuestos esenciales, situación que podría afectar el cumplimiento de estándares establecidos por el Consejo Oleícola Internacional (COI), además de comprometer la competitividad de los aceites del Valle del Huasco en mercados especializados.

Frente a este escenario, el proyecto contempla la instalación de unidades de validación en distintas zonas productoras de la región, incluyendo Copiapó, Vallenar, Huasco y Freirina.

En estos espacios se evaluará el comportamiento de distintas variedades de olivo bajo condiciones de estrés hídrico y altas temperaturas, buscando determinar prácticas de manejo más eficientes y variedades mejor adaptadas a las nuevas condiciones climáticas.

“Este ensayo evalúa cómo distintas dosis de riego afectan la calidad de la oliva y del aceite, y también cómo el estrés por altas temperaturas influye en la formación de compuestos clave”, explicó Arancibia.

La investigación también incorpora estudios moleculares para analizar la respuesta genética de distintas variedades frente al cambio climático, permitiendo proyectar estrategias productivas más sostenibles.

A partir de los resultados obtenidos, se espera definir nuevas estrategias de riego, establecer condiciones óptimas de cosecha según variedad y promover mezclas de aceites que cumplan con estándares de exportación.

Además, el proyecto contempla un componente de transferencia tecnológica dirigido a productores locales, con el objetivo de facilitar la adopción de prácticas sustentables y fortalecer la competitividad del sector olivícola regional.

La iniciativa tendrá una duración de 42 meses y busca consolidar al aceite de oliva de Atacama como un producto distintivo de la región, resguardando su valor productivo, económico y cultural frente a los efectos del cambio climático.