En momentos en que el país debate con urgencia los efectos de las pantallas y las redes sociales en la salud mental de niños, niñas y adolescentes, la senadora Yasna Provoste se reunió hoy con el Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, para expresar su preocupación ante la promoción de plataformas digitales de entretenimiento, sin supervisión, desde instituciones públicas que podrían afectar gravemente la vida de menores de edad ante importantes redes de pedofilia identificadas desde 2017.*
En esa línea, la senadora Provoste indicó que si lo que se busca es fomentar habilidades del siglo XXI. ¿Por qué entonces no impulsar desde entes del Estado, talleres en los colegios sobre el uso de inteligencia artificial para la educación, pensamiento crítico digital o herramientas que realmente potencien el aprendizaje?
“Se requiere una aclaración urgente por parte de los organismos que están promoviendo estas plataformas cuestionadas. Cuando se trata de infancia, la transparencia no es opcional: es una obligación. Por eso, lo que estamos pidiendo es algo muy básico: claridad, responsabilidad y foco en el bienestar de niños, niñas y adolescentes. Porque cada decisión pública, cada señal, cada promoción, educa y, hoy más que nunca, tenemos que hacernos cargo de eso” detalló la senadora.
Asimismo, la representante de Atacama precisó que “no estamos hablando de un tema menor. Estamos hablando de plataformas masivas, utilizadas principalmente por niños, niñas y adolescentes y que, al parecer, forman parte de su vida cotidiana. Por lo mismo, cada señal que damos como adultos y especialmente desde el Estado, importa”.
“Según estudios de la UNESCO y organismos de ciberseguridad, estas plataformas de videojuegos y redes sociales no solo actúan como canales para el ciberacoso (cyberbullying), sino que también sirven como cajas de resonancia que amplifican conflictos que antes quedaban confinados al ámbito escolar”, sostuvo la legisladora.
Además, la parlamentaria agregó que llama la atención que una institución anuncie, a través de sus redes sociales, un llamado a la ciudadanía a que se sumen a plataformas de videojuegos, específicamente, una que es probablemente la más denunciada a nivel mundial por los bajos estándares de control y la facilitación que otorga para la comisión de delitos de abuso sexual infantil, pornografía infantil y grooming o acoso sexual online. Es más, desde 2017 la prensa lleva advirtiendo de que dichos juegos ofrecen un entorno proclive a la aparición de depredadores sexuales.
Finalmente, Yasna Provoste explicó que las plataformas de videojuegos que, a su vez, se convierten en redes sociales, son herramientas de doble filo. Si bien ofrecen un laboratorio sin precedentes para la alfabetización digital y la creatividad, sus peligros intrínsecos de seguridad y diseño adictivo exigen una supervisión humana constante. La decisión de permitir su uso no debe basarse en la prohibición, sino en una gestión de riesgos informada, donde la educación preventiva de los padres y tutores sea la primera línea de defensa.