La controversia judicial entre Eramet y ENAMI pone presión sobre Salares Altoandinos, uno de los proyectos de litio más relevantes para la estrategia de crecimiento de Chile en minerales para baterías.
Una creciente disputa legal entre la francesa Eramet y la estatal chilena ENAMI amenaza con retrasar el desarrollo de Salares Altoandinos, uno de los proyectos de litio más estratégicos del país. El conflicto surge en momentos en que Chile busca acelerar su expansión en minerales para baterías mediante alianzas entre el Estado y privados.
ENAMI avanza junto a Rio Tinto en una iniciativa que requeriría más de US$3.000 millones en inversión, y que es vista como una pieza clave en la nueva etapa de crecimiento del litio chileno. Según los antecedentes conocidos, el proyecto podría albergar cerca de 4,5 millones de toneladas de litio, aunque todavía no se ha publicado una estimación formal de recursos.
Eramet tensiona la estrategia de ENAMI para desarrollar litio en Chile
La controversia se centra en las concesiones mineras que Eramet posee en la zona de Altoandinos, en la Región de Atacama. La compañía francesa controla pertenencias que cubren gran parte de los salares La Isla y Aguilar, y sostiene que, como titular de esas concesiones, debe formar parte de cualquier esquema de desarrollo viable para el proyecto.
ENAMI, en cambio, acusa a la firma de intentar obstaculizar la iniciativa estatal luego de no haber sido seleccionada en el proceso competitivo que terminó con Rio Tinto como socio estratégico.
De acuerdo con antecedentes judiciales conocidos en marzo, ENAMI sostiene que Eramet inició una serie de acciones administrativas y judiciales orientadas a dificultar o bloquear el proyecto, incluyendo gestiones vinculadas a servidumbres y captación de aguas. Por su parte, Eramet ha defendido públicamente su posición, señalando que sigue abierta a soluciones constructivas, aunque mantendrá la defensa de sus derechos como concesionaria minera.
Los CEOL están en el centro del conflicto por Altoandinos
En el corazón de esta disputa está el marco legal especial que rige al litio en Chile, donde su explotación requiere un Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL).
Si bien las concesiones mineras entregan derechos sobre distintos minerales presentes en el subsuelo, el litio mantiene un tratamiento especial y necesita esta autorización adicional del Estado. En ese contexto, la posesión de pertenencias mineras en el área productiva se ha vuelto un elemento especialmente relevante dentro del actual esquema de desarrollo del litio, entregando a Eramet una posición de influencia aun sin contar con un CEOL.
Este punto ha cobrado mayor visibilidad luego de que otras compañías hayan reforzado la importancia estratégica del control territorial dentro de los salares como condición para avanzar en proyectos de litio bajo el marco regulatorio chileno.
La alianza con Rio Tinto es estratégica para el crecimiento del litio chileno
ENAMI eligió a Rio Tinto como socio estratégico para Altoandinos tras un proceso competitivo, argumentando que su propuesta era la que entregaba mayor valor a la estatal.
La oferta de la minera angloaustraliana incluyó aportes en efectivo, tecnología de extracción directa de litio (DLE) y acceso a capacidades piloto en su operación Rincón, en Argentina, reforzando así el carácter estratégico del proyecto para la meta chilena de aumentar su producción futura de litio.
Además de su relevancia productiva, Altoandinos también tiene una dimensión política, ya que se perfila como una de las iniciativas más relevantes dentro del impulso del nuevo gobierno por atraer inversión minera y fortalecer el crecimiento económico a través del desarrollo de recursos estratégicos.
Litigio podría frenar por años uno de los proyectos de litio más importantes de Chile
El principal riesgo ahora es el tiempo. Si ninguna de las partes cede, la controversia podría extenderse durante varios años en tribunales e incluso escalar a arbitraje internacional.
Ese escenario no solo afectaría el cronograma de Salares Altoandinos, sino que también podría transformarse en una señal compleja para la estrategia chilena de expansión del litio mediante alianzas entre el Estado y actores privados.
Con Altoandinos posicionado como uno de los mayores proyectos de litio aún no desarrollados en Chile, el desenlace de esta disputa será clave para medir cómo el país equilibrará derechos concesionales, exigencias regulatorias y asociaciones estratégicas en la carrera global por aumentar la oferta de minerales críticos para la transición energética.