Proyecto Lobo Marte ingresa al SEIA con inversión de US$1.500 millones y vida útil de 22 años

La iniciativa de Mantos de Oro contempla explotación a rajo abierto en Atacama con procesamiento de 35.000 tpd de mineral.

El proyecto minero Lobo Marte, de la Compañía Minera Mantos de Oro, ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) mediante un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), considerando una inversión de US$1.500 millones y una vida útil estimada de 22 años.

La iniciativa se ubicará en las comunas de Copiapó y Tierra Amarilla, en la Región de Atacama, a una altitud cercana a los 4.200 metros, abarcando una superficie de aproximadamente 2.312 hectáreas.

Proyecto contempla explotación a rajo abierto y producción de doré

El diseño considera la explotación secuencial de dos rajos, denominados Rajo Marte y Rajo Lobo, con una tasa de procesamiento de 35.000 toneladas por día (tpd). El mineral será tratado mediante un sistema de lixiviación en pilas, con producción final de metal doré y una ley promedio de 1,29 g/t de oro.

El proyecto incorpora una serie de obras relevantes, entre ellas cuatro botaderos de estériles, áreas de acopio de mineral de baja ley y un sistema de chancado primario. En materia hídrica, el abastecimiento provendrá de pozos existentes con un caudal promedio de 66 litros por segundo, manteniéndose dentro de rangos históricos autorizados.

Asimismo, contempla una línea de transmisión de 220 kV para su suministro eléctrico, junto con mejoras en infraestructura vial para acceso al yacimiento.

Fases consideran 3,5 años de construcción y 16 de operación

El cronograma del proyecto establece una fase de construcción de 3,5 años, seguida de una operación de 16 años y un cierre estimado en 2 años. En términos laborales, se proyecta una dotación máxima de hasta 2.747 trabajadores en construcción y cerca de 924 en operación, reflejando su impacto en empleo regional.

El ingreso vía EIA responde a la magnitud del proyecto y a sus potenciales efectos sobre recursos hídricos, aire, suelo y biodiversidad, además de su cercanía a áreas protegidas y zonas de valor ambiental. Entre los factores evaluados se incluyen riesgos sobre ecosistemas, glaciares, patrimonio cultural y sistemas de vida locales, en línea con lo establecido en la normativa ambiental vigente.

Ubicación y contexto aumentan complejidad ambiental del desarrollo

El proyecto se emplaza en una zona de alta sensibilidad, incluyendo áreas cercanas al Parque Nacional Nevado Tres Cruces y territorios con presencia de comunidades y actividades tradicionales. Además, el sector minero es considerado vulnerable al cambio climático, lo que incorpora exigencias adicionales en la evaluación de riesgos y resiliencia operativa.