La Comunidad Indígena Diaguita El Corral de Alta Cordillera, ubicada en la provincia del Huasco, realizó una denuncia pública por lo que califican como una grave situación ambiental que afecta a su territorio ancestral en sectores de la Quebrada de Potrerillos y sus afluentes, en la alta cordillera del Valle del Huasco.
Según expusieron, desde hace meses enfrentan altos niveles de polución por polvo en suspensión, generado principalmente por el tránsito constante de vehículos vinculados a actividades asociadas al proceso de cierre del proyecto minero Pascua Lama, así como por nuevas iniciativas mineras aprobadas en la zona.
De acuerdo con la comunidad, el polvo no solo queda en los caminos, sino que se deposita sobre los pastizales, el forraje y las hierbas medicinales, elementos fundamentales para su sistema de vida en la cordillera. Esta situación estaría afectando directamente a los animales utilizados en las prácticas de trashumancia, actividad ancestral que desarrollan entre sectores de invernada y veranada, desde la Majada de Ulloa hasta zonas cercanas a la faena minera.
Entre las consecuencias denunciadas, la comunidad señala la pérdida de aproximadamente 30 animales, situación que atribuyen a la polvareda permanente que dificulta el desplazamiento de los rebaños durante las rutas de trashumancia. A esto se suma además la muerte de una yegua, hecho que —según indican— aún no tendría una explicación clara ni soluciones concretas por parte de la empresa.
Los dirigentes también cuestionaron los procesos de evaluación ambiental, afirmando que solo se habrían reconocido dos impactos menores, dejando fuera aspectos que consideran fundamentales para su forma de vida, como la afectación a zonas de pastoreo, majadas, rutas de trashumancia, espacios de recolección de hierbas medicinales y sitios patrimoniales presentes en el territorio.
Desde la comunidad señalaron que han intentado abordar estos problemas mediante el diálogo, pero aseguran que las respuestas han sido insuficientes frente a la magnitud de los impactos denunciados.
Finalmente, hicieron un llamado a las autoridades y a la opinión pública para que conozcan lo que, según indican, ocurre actualmente en la alta cordillera del Huasco, enfatizando que su territorio no es un espacio vacío para proyectos industriales, sino un lugar habitado y utilizado por generaciones de familias diaguitas que mantienen prácticas culturales, productivas y patrimoniales vinculadas a la cordillera.