El Extremely Large Telescope avanza en su construcción en el desierto de Atacama y proyecta iniciar operaciones en 2028. El proyecto incorpora compuestos de litio de Novandino Litio en los espejos del observatorio.
La construcción del Extremely Large Telescope (ELT), emplazado en el Cerro Armazones en pleno desierto de Atacama, continúa avanzando y se perfila para convertirse en el telescopio óptico e infrarrojo más grande del mundo cuando inicie operaciones científicas en 2028.
Desarrollado por el Observatorio Europeo Austral (ESO), este ambicioso proyecto científico incorpora compuestos de litio de alta pureza producidos por Novandino Litio, utilizados en la formulación del material vitro-cerámico de los espejos del telescopio, una pieza clave para alcanzar los altos estándares de precisión óptica que exige esta infraestructura de clase mundial.
Novandino Litio participa en uno de los proyectos astronómicos más ambiciosos del mundo
En el marco del avance de las obras, representantes de Novandino Litio visitaron recientemente el sitio de construcción para conocer en terreno el desarrollo del proyecto, considerado uno de los más relevantes de la astronomía moderna.
La compañía aporta compuestos de litio que forman parte del material vitro-cerámico utilizado como sustrato en los espejos del ELT, los cuales deben mantener una estabilidad térmica excepcional y una altísima precisión óptica.
Este material es producido por SCHOTT AG, cliente histórico de Novandino Litio y referente mundial en tecnologías avanzadas de vidrio, consolidando así una colaboración de largo plazo en aplicaciones tecnológicas de alta exigencia.
Felipe Smith, vicepresidente Comercial de Novandino Litio, destacó que “a tres años de su anuncio, la construcción del Extremely Large Telescope en el desierto de Atacama avanza de manera sostenida. Este proyecto incorpora litio producido por Novandino Litio en la formulación del material vitro-cerámico de los espejos del telescopio. Cuando entre en operación, hacia 2028, se convertirá en el telescopio óptico más grande del mundo y permitirá observar el universo con un nivel de detalle sin precedentes”.
Un espejo primario de 39 metros para observar el universo con un detalle inédito
Cuando esté finalizado, el ELT contará con un espejo primario de 39 metros de diámetro, compuesto por cerca de 800 segmentos hexagonales que operarán de manera conjunta como una sola superficie óptica.
Esta capacidad permitirá captar una cantidad de luz muy superior a la de los telescopios actuales, facilitando la observación de objetos extremadamente débiles y distantes del universo.
Además, el telescopio integrará avanzados sistemas de óptica adaptativa, capaces de corregir en tiempo real las distorsiones producidas por la atmósfera terrestre, lo que permitirá obtener imágenes con una nitidez excepcional.
Gracias a ello, el ELT abrirá nuevas posibilidades para estudiar la formación de las primeras galaxias, analizar la atmósfera de exoplanetas y profundizar en preguntas fundamentales sobre la evolución del universo.
Desierto de Atacama consolida a Chile como polo mundial de astronomía
La ubicación del telescopio en el desierto de Atacama no es casual. El Cerro Armazones ofrece algunas de las mejores condiciones del planeta para la observación astronómica, gracias a su atmósfera extremadamente seca, cielos despejados y muy bajos niveles de contaminación lumínica.
Estas características han consolidado al norte de Chile como uno de los principales polos globales para el desarrollo de observatorios científicos de primer nivel.
En este contexto, la instalación del ELT no solo representa un hito para la astronomía internacional, sino que también refuerza el posicionamiento de Chile como centro global para la investigación científica de frontera.
ELT y litio: ciencia, tecnología e innovación desde Chile
El avance del Extremely Large Telescope en Atacama también pone en valor la conexión entre la industria de los materiales avanzados y la ciencia de frontera. La participación de compuestos de litio producidos en Chile en una infraestructura de esta magnitud demuestra el potencial del país para integrarse a cadenas de valor tecnológicas de alta especialización.
Con su entrada en operaciones prevista para 2028, el ELT marcará un antes y un después en la observación astronómica mundial, mientras que el desierto de Atacama seguirá consolidándose como una plataforma estratégica para el desarrollo científico internacional.