La Fundación Chañaral de Aceituno, en colaboración con El Caletón, emprendimiento local que busca acercar a las personas con la mar (@caleton.atacama), celebraron el cierre de la Escuela de Mar 2026, una iniciativa que ha tenido un impacto profundo en los niños y niñas residentes de la Caleta Chañaral de Aceituno. A lo largo del proyecto, los participantes tuvieron la oportunidad de aprender nuevas formas de relacionarse con el mar, promoviendo tanto la salud física como la conciencia ecológica.
El director Ejecutivo de la Fundación Chañaral de Aceituno. Miguel Ángel Alarcón, explicó que “el objetivo principal de la Escuela de Mar 2026 fue entregar a los más chicos herramientas a través de actividades extra programáticas que los conectaran con el entorno marítimo, con el fin de incentivar el deporte marítimo y fomentar una relación sana con los ecosistemas marinos. La actividad se desarrolló en el contexto único de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, un lugar de alto valor ecológico”.
A lo largo de las jornadas, los niños y niñas participaron en diversas actividades que les permitieron explorar el mar de manera segura y respetuosa, al mismo tiempo que aprendieron sobre la importancia de conservar los recursos naturales y la biodiversidad marina. Con esta experiencia, se busca brindar una visión a largo plazo de conservación, deporte y bienestar, orientada a alejar a los jóvenes de comportamientos nocivos como las drogas y el sedentarismo.
Benjamín Oyarzún, instructor de la escuela comentó que “esto tiene mucho potencial y un trasfondo muy importante que es entregarles a los niños y niñas de la caleta herramientas para que ellos puedan desarrollarse como deportistas y que tengan otra mirada de cómo relacionarse con el mar”.
La Escuela de Mar 2026 también aspira a ser un semillero de futuros deportistas, preparando a los jóvenes para una vida activa, saludable y comprometida con su entorno. A través de este tipo de programas, la Fundación Chañaral de Aceituno reafirma su compromiso con la comunidad local, brindando alternativas para el desarrollo personal y social.
Cristina Yavar, apoderada de una de las niñas de la escuelita, afirmó que “me parece excelente no solo en los contenidos sino en los profesores que tuvieron. Fue una actividad necesaria para motivar a los niños no solo en habilidades acuáticas sino también en más finas”.
Por su parte, Valeria Portus apoderada y dueña del emprendimiento La Mar (@lamarchile) destacó que “con estas actividades se da una armonía con la cultura local que es básicamente mar, pero también asociada con los antiguos métodos de navegación”.
Sobre la fundación, Portus subrayó que “este tipo de actividades son cosas que dejan a nuestras infancias más que un proyecto puntual como un contenedor, por ejemplo. Estas son enseñanzas de vida y es bien bonito que busquen más allá”.
Un compromiso con la comunidad
Desde su creación, la Fundación Chañaral de Aceituno ha trabajado incansablemente en proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de la comunidad local. Además de la Escuela de Mar, la Fundación ha llevado a cabo operativos de salud, campañas de limpieza, talleres de educación ambiental y programas de cuidado para proteger la caleta y su biodiversidad. Su labor ha sido fundamental para fortalecer el tejido social de la zona y asegurar que las futuras generaciones cuenten con un entorno saludable y sostenible.