El diputado por la Región de Atacama, Cristián Tapia, integrante de la Comisión de Minería de la Cámara, expresó su profunda preocupación por la conformación del primer gabinete del Presidente electo José Antonio Kast, advirtiendo señales graves de desconexión con los territorios productivos y con una de las principales actividades económicas del país.
Tapia fue enfático en criticar la designación de un biministro que cumpliría simultáneamente el rol de ministro de Minería y Economía, calificándola como una señal equivocada y una falta de respeto hacia el mundo minero y las regiones que sostienen gran parte del desarrollo nacional.
“Me parece una falta de respeto al mundo de la minería partir con un biministro que no tenga ninguna relación con el mundo minero, la profesión de Daniel Mas es Ingeniero Agrónomo. La minería es el motor económico de nuestro país y hoy enfrenta desafíos enormes, como la explotación del litio, el aumento de la producción de cobre y los altos precios internacionales”, señaló el parlamentario.
El diputado por Atacama cuestionó además la falta de claridad estratégica del gobierno entrante frente a un sector clave para el crecimiento económico y el empleo.
“La verdad es que no entiendo cuál es la estrategia del gobierno. Esto parece una decisión para salir del paso y eso es una pésima señal para el país”, enfatizó Tapia.
En esa línea, el parlamentario sostuvo que Chile necesita un ministro de Minería dedicado exclusivamente al sector, con conocimiento técnico y político, capaz de defender el interés nacional y exigir el cumplimiento de las normas por parte de las empresas.
“Esperamos que en los próximos días se rectifique esta decisión y se nombre un ministro de Minería como corresponde, que sepa de minería, que golpee la mesa cuando los empresarios no quieran respetar las normas en Chile, la protección de los trabajadores y el crecimiento económico que se genera desde la minería”, afirmó.
Finalmente, el diputado Tapia recalcó que la designación de autoridades sin una señal clara hacia sectores estratégicos genera incertidumbre innecesaria, especialmente en regiones como Atacama, donde la actividad minera es sinónimo de desarrollo, empleo y dignidad laboral.