SEA respalda proyecto de prospección minera de Barrick y lo deja ad portas de aprobación en Atacama

El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la Región de Atacama recomendó aprobar la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto Prospección Minera El Alto, iniciativa impulsada por la canadiense Barrick que busca retomar actividades de exploración en la zona cordillerana de la región bajo un nuevo estándar de control ambiental y monitoreo técnico.

La recomendación quedó plasmada en el Informe Consolidado de Evaluación (ICE), documento técnico mediante el cual el SEA concluyó que el proyecto cumple con la normativa vigente, siempre que se respeten una serie de condiciones obligatorias. La decisión final recaerá en la Comisión de Evaluación Ambiental de Atacama (Coeva), que votará la iniciativa en su próxima sesión fijada para el lunes 19 de enero, a las 15:00 horas.

El proyecto considera una inversión estimada de US$35 millones y tiene como objetivo generar información geológica detallada mediante sondajes de prospección, incorporando tecnologías actualizadas y protocolos de seguridad reforzados. Se trata de un paso relevante para Barrick en su estrategia de exploración en Chile, particularmente en un territorio de alta sensibilidad ambiental.

Exigencias técnicas y resguardos ambientales

En su pronunciamiento, el SEA estableció nueve condiciones fundamentales orientadas a prevenir impactos y asegurar un adecuado control durante la ejecución del proyecto. Estas abarcan componentes arqueológicos, paleontológicos, glaciológicos, térmicos y de emisiones atmosféricas, reflejando la complejidad ambiental del área donde se emplazarán los sondajes.

En materia arqueológica y paleontológica, el organismo exigió que todos los trabajadores reciban charlas de inducción impartidas por especialistas acreditados. El objetivo es que el personal conozca los elementos protegidos presentes en el área y los procedimientos que deben activarse ante eventuales hallazgos fortuitos, en cumplimiento de la legislación patrimonial vigente.

Uno de los aspectos más relevantes del ICE se vincula al monitoreo térmico del suelo y del permafrost. El proyecto deberá implementar mediciones en puntos dentro y fuera del área de prospección, comenzando desde la fase de construcción. Asimismo, Barrick deberá presentar una modelación térmica que permita evaluar los efectos de los sondajes sobre la estabilidad térmica del terreno, con el fin de prevenir alteraciones irreversibles.

Glaciares, aire y cierre del proyecto

Respecto de los glaciares y glaciaretes cercanos, el SEA exigió la entrega de informes técnicos de monitoreo remoto dentro de los 30 días hábiles posteriores a cada temporada de prospección. A ello se suma la obligación de realizar observaciones visuales periódicas, mediciones de albedo y un seguimiento específico de material particulado sedimentable (MPS), sin que se permita intervención directa sobre estos cuerpos de hielo.

En relación con las emisiones atmosféricas, el proyecto deberá operar un sistema de monitoreo mensual de MPS durante las campañas de exploración, reportando los resultados a la Superintendencia del Medio Ambiente.

Al término de las faenas, la compañía deberá presentar un informe final detallando la ubicación y características de los sondajes, incluyendo antecedentes hidrogeológicos no asociados a recursos minerales, cerrando así el ciclo de evaluación y control.

Compromiso comunitario y transparencia

Como compromiso ambiental voluntario, Barrick —a través de su filial Compañía Minera Nevada— anunció la habilitación de una oficina de atención comunitaria para recibir consultas, reclamos y sugerencias vinculadas al proyecto. La medida se alinea con los principios del Acuerdo de Escazú, suscrito por Chile en 2022, y apunta a reforzar la transparencia y el acceso a la información ambiental.

Con la recomendación favorable del SEA, el proyecto Prospección Minera El Alto queda a la espera de la decisión política-administrativa de la Coeva, en un escenario donde exploración minera y resguardo ambiental vuelven a cruzarse en uno de los territorios más sensibles del país.