Justicia absuelve a Claudio Crespo tras ser acusado de cegar a Gustavo Gatica

El caso Gustavo Gatica llegó a su fin este martes tras más de cinco años en tribunales, luego de que el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago absolviera al exteniente coronel de Carabineros Claudio Crespo.

En la oportunidad, el tribunal desestimó los cargos contra Crespo por apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves gravísimas, delito por el que arriesgaba hasta 12 años de cárcel.

Pese a lo anterior, los jueces destacaron que, si bien no existe un registro que muestre a Crespo disparando, la mayoría del tribunal llegó a la conclusión de que el disparo que dejó ciego a Gustavo Gatica sí fue percutado por la escopeta del excarabinero.

De igual manera, los magistrados enfatizaron que el reglamento no establece alguna regulación respecto a la forma en que debe efectuarse el disparo, considerando distancia y direccionamiento.

Claudio Crespo absuelto

También, resaltan que Gustavo Gatica, al momento de resultar herido, tenía una piedra en la mano, lo que es considerado como una “agresión activa potencialmente letal”. En ese sentido, se justificaba el uso de la escopeta antidisturbios, dado que los gases lacrimógenos no eran suficientes para controlar el orden público.

Así las cosas, la jueza explicó que la conducta de Crespo, “que derivó en las lesiones sufridas” por Gatica, se encuentra amparada en la legítima defensa, “ante una agresión ilegítima, actual y potencialmente legal en el contexto del cumplimiento del deber constitucional y legal del orden público”.

“No es posible atribuirle (a Claudio Crespo) participación en calidad de autor de un delito de apremios ilegítimos (en contra de Gustavo Gatica)”, señaló la jueza Cristina Cabello, presidenta del Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago.

Cabe destacar que a la audiencia también llegó el diputado y excandidato presidencial del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, junto a la diputada y senadora electa, Camila Flores, para brindarle su respaldo.

Se trata de uno de los episodios más emblemáticos de traumas oculares ocurridos durante el estallido social.