Energía solar y eólica marcó récord de participación en el sistema eléctrico en 2025

La generación eléctrica a partir de fuentes solares y eólicas alcanzó durante 2025 su mayor nivel de participación en el Sistema Eléctrico Nacional, consolidando el avance de las energías renovables variables como uno de los principales pilares de la matriz energética del país.

De acuerdo con los registros operacionales del Coordinador Eléctrico Nacional, ambas tecnologías representaron cerca de 38% de la energía total inyectada al sistema durante el año, lo que sumado a otras tecnologías, como la hidráulica, implica que dos tercios de la energía eléctrica es renovable.

Este resultado refleja el sostenido crecimiento de la capacidad instalada renovable, así como los avances en la operación y coordinación del sistema eléctrico, que han permitido integrar volúmenes crecientes de generación variable manteniendo los estándares de seguridad y continuidad del suministro. En particular, hubo horas del año donde la generación solar y eólica abasteció hasta el 79% de la demanda.

El reporte de estadístico de la operación del Sistema Eléctrico Nacional mostró que la generación hidroeléctrica disminuyó 23,0%, por la condición de sequía que tiene a este ejercicio entre los cinco más secos de la estadística, mientras la generación térmica a carbón aumentó 14,5% y la a gas natural en 6,5%.

El año estuvo marcado por la incorporación de sistemas de almacenamiento, los que suman energía eléctrica equivalente al orden de 2 TWh, superior en más de cuatro veces de todo lo que se generó con tecnología diésel. Esta tecnología ya tiene equipos instalados por unos 1.700 MW, a los que se suman otros 600 MW en pruebas. En el 2026 se podrían sumar del orden de 4.500 MW que están actualmente en construcción.

En el balance del año, el 2025 está cerrando como el ejercicio con mayor ingreso de nuevas unidades generadoras después de 2021, con una capacidad de 3.182 MW a noviembre, donde parte importante son sistemas de almacenamiento.

Además, desde el 1 de enero de 2026 se concretó el retiro de aproximadamente 700 MW de capacidad térmica a carbón en la zona norte del Sistema Eléctrico Nacional, correspondiente a las centrales Central Térmica Mejillones 1 y 2, además de Infraestructura Eléctrica Mejillones (IEM), que inicia su reconversión a gas natural, lo que representa un nuevo hito en el proceso de transición energética del país. Esta salida refuerza la necesidad de una operación cada vez más flexible y cumplimiento estricto de la normativa por parte de las empresas.

Desde el Coordinador Eléctrico Nacional destacaron que estos cambios plantean importantes desafíos operacionales, particularmente en términos de balance generación-consumo, suficiencia y gestión de la variabilidad. Sin embargo, también abren oportunidades para profundizar el uso de tecnologías complementarias como el almacenamiento, la gestión de la demanda, recursos energéticos distribuidos y la transmisión.

“El récord de participación de la energía solar y eólica en 2025 demuestra que el sistema eléctrico chileno está avanzando a paso firme hacia una matriz eléctrica renovable, pero también más exigente desde el punto de vista operacional. Nuestro rol es asegurar que esta transición se realice manteniendo los estándares de seguridad y calidad del suministro para todos los usuarios”, señaló Juan Carlos Olmedo, presidente del Consejo Directivo del Coordinador Eléctrico Nacional.

En materia de costos de operación del sistema, éstos se mantuvieron en torno a los 1.600 millones de dólares, cifra similar a la de 2024, pese a que este ejercicio está entre los cinco años más secos de los que se tenga registro.

Además, durante este año, el Coordinador adjudicó la construcción y desarrollo de obras de transmisión. En nuevos proyectos, la inversión estimada es de US$ 120 millones, a lo que se suman los recursos para ampliaciones.

El Coordinador continuará trabajando en la planificación, coordinación y operación del sistema eléctrico, promoviendo la integración eficiente de nuevas tecnologías y acompañando el proceso de retiro de generación térmica convencional, en un contexto de crecimiento sostenido de las energías renovables y de transformación estructural del sector eléctrico chileno que avance en la electrificación de la demanda.