Ante un El Niño histórico: viñateros vigilan posibles impactos del clima en las vides de Chile

Chile es un país de vinos. Diversas creaciones han ganado galardones internacionales o incluso han sido nombrados vinos del año, sobrepasando a sus pares de otras regiones del planeta, ya sea de Estados Unidos o Europa.

Con todo, los viñedos y distintos terroir no están libres de los efectos que pueda tener el clima que, en este tiempo, está fuertemente influenciado por un fenómeno de El Niño histórico. A su vez, la industria sigue viviendo una crisis en el consumo de alcohol tanto a nivel global como local.

Y si bien todavía falta para la vendimia, las bodegas ya comienzan a vislumbrar algunos de los desafíos actuales y también para los próximos meses.

Viñas chilenas atentas a un cambiante clima

“En primavera comienza el ciclo vegetativo de la viña, donde empiezan a brotar las parras dependiendo del lugar y la variedad”, explicó Matías Ríos, director de Enología de Viña Cono Sur. Por su parte, el director técnico de Viña Undurraga, Rafael Urrejola, agregó que esta etapa es “altamente sensible, porque las condiciones climáticas de estas semanas influyen directamente en el desarrollo de la planta y en su potencial productivo para la próxima vendimia”.

Además, en los próximos meses vienen otras etapas fundamentales como la floración y cuaja, donde se determina en gran medida la cantidad de fruta que tendrán a disposición los viñedos. En este sentido, Urrejola sostiene que una de las preocupaciones más grandes son las heladas, “donde según el lugar hay más o menos riesgos y es importante saber controlar”.

A su vez, la falta de agua para riego fue parte de los temas que afectaron a distintas regiones del mundo. Pero mientras en Francia los incendios han afectado la calidad de la vendimia de este año, aquí se suma la preocupación de los granizos, “que pueden provocar la pérdida total de la producción en zonas como Mendoza, por ejemplo”.

Por todo esto, el enólogo de Viña Cono Sur dijo que “cada vez es más desafiante la producción agrícola en general, y la viticultura no está fuera de ese escenario”.

El Niño

Urrejola, por su parte, remarcó que están muy atentos a las temperaturas, precipitaciones y disponibilidad de agua, en un contexto donde El Niño puede generar un clima muy variable.

Así, la lluvia fuera de temporada abre el riesgo a favorecer la aparición de posibles enfermedades con hongos, “especialmente durante períodos sensibles como la floración”, aseguró el experto ante las consultas de BBCL. Hacia el verano, las posibles altas temperaturas y olas de calor podrían acelerar la maduración de la uva, “aumentar el estrés hídrico y afectar su equilibrio natural entre azúcares y acidez”.

Con todo, el experto remarcó por escrito a que los efectos no son iguales en todos los valles, e incluso no son necesariamente negativos, y que en el caso de Viña Undurraga, poseen viñedos en distintos terroirs, lo que permite una mayor adaptabilidad a las condiciones del clima mientras se realice un “manejo vitícola preciso” para proteger la fruta y sus características de origen.

Crisis del consumo de alcohol

Fuera del tema meteorológico, la industria viene hace tiempo enfrentando un ‘clima’ de menor consumo alcohólico a nivel global, con casos donde las bodegas se llenan y llenan de botellas sin vender.

Empresas y gobiernos han tomado medidas al respecto, y en el caso de Chile, en septiembre se publicó en el Diario Oficial la categoría de “vino bajo alcohol”, con una graduación alcohólica real mínima de 8,5° frente al mínimo de 11,5° en el común de estas bebidas. Todo con el fin de ampliar la oferta en medio de cambios de tendencia en nuevas generaciones que apuntan a beber menos o incluso no tomar alcohol.

Además, datos del SAG destacados por El Mercurio apuntaron a que las superficies de uva vinífera cayeron un 5,3% en 2025, mientras que si se amplía la comparación a 2019, se han perdido más de 20 mil hectáreas.

Bajo este desafío, Matías Ríos de Viña Cono Sur remarca que el desafío es “legar a los mercados jóvenes con productos atractivos y elaboraciones de la más alta calidad en todos los segmentos de precio, concentrándonos en los vinos finos”, apuntando también a demostrar que Chile es más que precio-calidad.

“Somos un país que produce grandes vinos y que tiene la calidad necesaria para competir con los grandes exponentes del mundo”, sentenció.

Finalmente, Rafael Urrejola de Viña Undurraga remarcó que ahora muchas veces las personas privilegian la calidad por sobre la cantidad: “Chile tiene ventajas extraordinarias: una gran diversidad de terroirs, condiciones naturales privilegiadas y una enorme capacidad para producir vinos de alta calidad”.

“Pero hoy no basta solo con hacer buenos vinos. También necesitamos desarrollar marcas relevantes, capaces de conectar emocionalmente con los consumidores y formar parte de sus experiencias y momentos de encuentro. El vino debe acercarse a las personas de una forma más natural, vincularse con distintas ocasiones de consumo, celebraciones y experiencias cotidianas, no solo para ocasiones especiales”, concluyó Urrejola.