Elisa Cabezón, subsecretaria de Previsión Social: «No correspondía que se generara este riesgo para el fondo E»

La pregunta que sobrevuela el sistema previsional es si podría volver a ocurrir el episodio que gatilló el desplome del Fondo E, que acumula una caída de 10,4% entre enero y septiembre, su segundo peor desempeño histórico. Para el Gobierno, bajo el nuevo esquema de fondos generacionales que debutará en abril de 2027, la respuesta es no.

«No. Se desincentiva mucho», afirmó ayer viernes la subsecretaria de Previsión Social, Elisa Cabezón, durante una clase del Magíster en Comunicación e Innovación de Contenidos que imparten El Mercurio y la Universidad de los Andes.

¿Qué pasó? Las administradoras alargaron la duración de sus carteras de renta fija mediante derivados de tasas, específicamente swaps ligados a la tasa estadounidense, en una estrategia que ganaba valor si las tasas bajaban. Mientras eso ocurrió, los resultados acompañaron: el Fondo E rentó en promedio 8,1% el año pasado, su mejor desempeño desde 2019. La contracara fue un salto en la sensibilidad del fondo diseñado para ser el más conservador del sistema, y los efectos están a la vista. Cuando las tasas subieron, esas posiciones perdieron valor y arrastraron la rentabilidad del fondo.

Para Cabezón, en todo caso, el origen del problema no está solo en el instrumento, sino en la lógica con que la industria lo adoptó: todas las administradoras siguieron el mismo camino. «Efecto manada». Y eso, explicó, tiene que ver con cómo estaba diseñado el sistema de premios y castigos por rentabilidad, que sanciona a quien se aleja del promedio.

«Ese riesgo de castigo no estaba en el diseño anterior, porque el diseño anterior era de manada: si todas lo asumían, no había castigo, porque todas caían y el castigo es si te desvías del promedio», sostuvo.

Con los fondos generacionales, esa dinámica cambia. Cada AFP deberá definir su propia cartera de referencia, todas se publicarán al mismo tiempo y con rangos amplios, lo que, a juicio de la subsecretaria, impide que una administradora simplemente replique lo que hacen sus competidoras. «Ese efecto manada va a terminar con los fondos generacionales. (…) Este efecto de que yo miro al resto, miro lo que hizo, no se podrá hacer», afirmó.

El segundo resguardo es más técnico. Las carteras de referencia se construyen a partir de índices que sirven de vara para medir el desempeño, y en ellos no figuran los swaps. Una AFP que decida voluntariamente operar con esos instrumentos se aparta de su referencia y, con ello, se expone a un castigo si los resultados son negativos.

«Esto que ocurrió ahora, la probabilidad de que hubiera pasado con los fondos generacionales, como están diseñados, (…) cae significativamente», aseguró.

A ello se suman las bandas por clase de activo. A medida que los fondos se acercan a la edad de jubilación, los rangos de inversión se estrechan para limitar la exposición a activos de alta volatilidad.

 

«No correspondía»

La subsecretaria, de todas formas, criticó la estrategia que golpeó al Fondo E. «Ya se sabe que esa es una herramienta que no se debió haber usado en el Fondo E», dijo, y añadió que el marco regulatorio ya fue modificado y que esa restricción se mantiene para los fondos generacionales.

Según Cabezón, el superintendente de Pensiones que asumió en marzo, Joaquín Cortez, se hizo cargo del riesgo con una norma emitida en abril que obliga a las administradoras a ajustarse a límites más estrictos sobre derivados antes de comienzos de noviembre. «No correspondía que se generara este riesgo para el Fondo E y se puso la regulación para reducirlo», sostuvo.

«El problema es que el riesgo llegó antes del límite del plazo», explicó. A su juicio, ese plazo no podía acortarse, porque los ajustes en el mercado de capitales deben hacerse de manera gradual.

El optimismo de la subsecretaria, sin embargo, no es compartido por todos. El investigador de Clapes UC Arturo Cifuentes, que lleva años cuestionando la regulación de los multifondos, advirtió al Diario Financiero que el nuevo régimen sigue fijando límites por clase de activo sin incorporar métricas de riesgo para el portafolio completo. «O sea, esto podría suceder de nuevo», señaló.

 

¿Qué hacer si se está cerca de jubilar?

Para los afiliados que aún no se jubilan y concentran sus ahorros en los fondos D y E, la recomendación de la subsecretaria es no reaccionar en caliente. Cabezón llamó a esperar una recuperación y a evitar movimientos drásticos, como trasladar todo el saldo al Fondo A, que terminen por materializar las pérdidas.

En el caso de quienes están por pensionarse, explicó que el mismo fenómeno que hundió al fondo juega a su favor al momento de contratar una renta vitalicia: con tasas más altas, las aseguradoras ofrecen mejores pensiones.

«Entonces, hay un suavizamiento de esta caída para la gente que se jubila», sostuvo. Quienes opten por retiro programado, agregó, tendrán más tiempo para recuperarse.