Mañana el regulador debe publicar la versión definitiva del régimen de inversión de los nuevos fondos generacionales. Son varios los aspectos en juego
Después de casi dos meses entre consulta pública y revisión de comentarios, la Superintendencia de Pensiones (SP) se prepara para una de las definiciones más relevantes de la implementación de la reforma previsional.
Mañana, martes 1 de septiembre, el organismo deberá publicar la versión definitiva del nuevo régimen de inversión de los fondos de pensiones, que establecerá las reglas bajo las cuales operarán los fondos generacionales que reemplazarán a los actuales multifondos.
No se trata de un cambio menor.
El nuevo modelo modifica la forma en que se invertirán los ahorros previsionales y también termina con una de las características centrales del sistema actual ,es decir, la posibilidad de que cada afiliado elija entre los fondos A, B, C, D y E de acuerdo con el nivel de riesgo que esté dispuesto a asumir.
Con el nuevo esquema habrá diez fondos generacionales y cada trabajador será asignado al que corresponda según su edad. Ese fondo tendrá una trayectoria de inversión que irá modificando su exposición al riesgo a medida que avance la edad de la generación.
«Representará uno de los cambios más profundos que haya tenido nuestro sistema de pensiones», señaló a Emol el presidente de la Asociación de AFP, León Fernández de Castro.
«A partir del 1 de abril los afiliados no van a poder elegir en qué fondo invertir sus ahorros», explicó.
La transición comenzará precisamente el 1 de abril. Desde ese momento existirán los nuevos fondos generacionales y comenzará el traslado desde los actuales multifondos, aunque las administradoras tendrán un período de 36 meses para ajustar completamente sus carteras a la estructura definitiva.
Desde el Gobierno, la subsecretaria de Previsión Social, Elisa Cabezón, se mostró confiada respecto del trabajo que está realizando el regulador.
«Estoy tranquila, creo que han hecho un muy buen trabajo», sostuvo la semana pasada, agregando que espera que el régimen permita «garantizar competencia entre las administradoras de fondos de pensiones», además de generar espacio para la innovación y mejores retornos de largo plazo.
Sin embargo, la propuesta sometida a consulta durante julio despertó una serie de reparos entre AFP, administradoras de fondos y otros actores.
El riesgo para los mayores de 50 años
Uno de los principales cuestionamientos al borrador ya publicado está en la trayectoria de inversión diseñada para las generaciones de mayor edad.
A medida que el afiliado envejece, el esquema reduce la participación de los llamados «activos de crecimiento», como las acciones y otros instrumentos de mayor riesgo, y aumenta la exposición a activos más conservadores.
La Asociación de AFP considera que el ajuste planteado en la propuesta es demasiado intenso a partir de los 50 años.
«Cuando uno mira la trayectoria de inversión propuesta para las generaciones mayores de 50 años, es más conservadora de lo aconsejable», afirmó Fernández de Castro.
El dirigente gremial estima que existen aproximadamente dos millones de afiliados mayores de 50 años que actualmente optaron por mantener sus ahorros en los multifondos A, B o C y que, con el cambio de sistema, serán trasladados obligatoriamente hacia una estrategia más conservadora.
«Podrían ver afectada su proyección de pensión. Recordemos que de acuerdo a la nueva ley, ahora no podrán elegir cambiarse de fondo», advirtió.
El punto es especialmente relevante porque es precisamente hacia esa etapa de la vida cuando los trabajadores han acumulado una mayor cantidad de ahorro previsional.
La crítica también alcanza a los activos alternativos, como inversiones en infraestructura u otros proyectos de largo plazo. Fernández de Castro advirtió en T13 Radio que la propuesta reduce significativamente la posibilidad de mantener estos instrumentos a partir de los 50 años, pese a que muchos de ellos requieren períodos prolongados antes de comenzar a entregar sus mayores retornos.
Límites mínimos y el espacio para competir
Un segundo frente de discusión está en los límites que impondrá la normativa a las inversiones.
Actualmente existen principalmente límites máximos para las distintas clases de activos. La propuesta sometida a consulta, en cambio, establece rangos que consideran tanto máximos como mínimos.
Para la industria, la diferencia es relevante.
«Efectivamente, tener mínimos en las estrategias es dirigir las estrategias. Creemos que no debería haber mínimos», planteó Fernández de Castro.
A juicio del gremio, los límites máximos permiten controlar cuánto riesgo puede asumir cada fondo generacional, pero establecer pisos de inversión puede obligar a las administradoras a mantener recursos en determinados instrumentos aunque su estrategia de inversión recomiende otra alternativa.
Fernández de Castro advirtió que una regulación excesivamente estrecha podría terminar homogeneizando las carteras.
«Lo que hay que evitar es que las excesivas rigideces dirijan las inversiones y se transformen en un problema de diseño que impida la competencia, la innovación y la diferenciación entre las distintas AFP, ya que esto podría afectar la rentabilidad futura de los fondos», afirmó.
Barreras a los nuevos actores
La competencia tiene además una segunda dimensión.
Uno de los objetivos de la reforma previsional es facilitar el ingreso de nuevos actores a la administración de los fondos. Sin embargo, potenciales competidores han advertido que algunos elementos del régimen podrían terminar funcionando precisamente en la dirección contraria.
Uno de ellos es Fintual.
Su gerente general, Oscar Larré, identificó «barreras de entrada artificiales» relacionadas tanto con el margen permitido para desviarse de las carteras de referencia como con los activos alternativos.
Bajo el nuevo sistema, las administradoras deberán definir una cartera de referencia o benchmark contra la cual será evaluado posteriormente su desempeño.
El problema, según Larré, es que una AFP nueva difícilmente podría replicar determinadas inversiones alternativas que ya se encuentran en las carteras de administradoras existentes.
«En la práctica, replicar la cartera de alternativos es casi imposible», sostuvo.
La dificultad no estaría en que los nuevos actores no deban invertir en esos instrumentos. De hecho, Larré afirmó que «tiene que haber activos alternativos porque son buenos para el afiliado», sino en utilizar como referencia una cartera que un nuevo participante no necesariamente puede reproducir.
La preocupación es que una administradora entrante termine siendo penalizada por no alcanzar un benchmark construido sobre inversiones a las que no tiene acceso.
La autonomía de las AFP
Detrás de varios de estos cuestionamientos aparece una discusión más amplia, es decir, cuánto debe definir la autoridad y cuánto espacio debe quedar en manos de los administradores de inversiones.
Fernández de Castro planteó en T13 Radio que uno de los riesgos de la reforma es que parte relevante del marco de inversión que anteriormente estaba establecido en la ley quede ahora bajo decisiones regulatorias de la Superintendencia.
Según sostuvo, mientras más estrechos sean los márgenes definidos por la autoridad, menor será la capacidad de las AFP de desarrollar estrategias diferentes.
En un escenario extremo, dijo, «el gran gerente de inversiones podría ser el superintendente de Pensiones».
El presidente del gremio incluso planteó que existe teóricamente un riesgo de captura regulatoria en el futuro, si una autoridad utilizara esas atribuciones para orientar los fondos hacia determinados instrumentos o sectores.
Por ello, considera que deberían analizarse resguardos legales que permitan que las reglas definidas para las inversiones previsionales sean sostenibles en el largo plazo.
«Lo que estamos definiendo hoy día es de cara a los próximos 40 años», señaló.
Con ese escenario, todas las miradas estarán puestas el próximo martes en la Superintendencia de Pensiones.
«La expectativa es que el regulador introduzca las mejoras y flexibilidad necesarias en el diseño definitivo, para que todos los afiliados vean mejorada su proyección de pensión con este cambio tan importante», afirmó Fernández de Castro.