Tenemos accidentes laborales, enfermedades profesionales y trabajadores que muchas veces denuncian condiciones inseguras y no son escuchados.
Lo hemos visto en la minería, en la pequeña minería, en los colegios y en tantos otros lugares de trabajo. Lo vimos en la mina San José, donde 33 trabajadores quedaron atrapados durante 69 días, y también en El Teniente, donde seis trabajadores perdieron la vida.
Este proyecto sobre protección de la salud y seguridad de las personas trabajadoras es un aporte concreto para fortalecer la prevención, proteger a quienes denuncian riesgos y establecer responsabilidades claras cuando una empresa no cumple con su deber de proteger.
No podemos esperar a que un trabajador termine en un ataúd para reconocer una enfermedad profesional o para preguntarnos quién era responsable.
Como parlamentarios, nuestra misión es defender a la clase trabajadora y garantizar que quienes salen todos los días a ganarse la vida puedan volver sanos y seguros a sus casas.
Démosle dignidad al trabajo. La vida de nuestros trabajadores y trabajadoras está primero.