Con una baja de 3,48% cerró este martes el cobre en la Bolsa de Metales de Londres (LME), al transarse en US$6,5 la libra, valor que se compara con los US$6,73 del lunes, su máximo histórico.
Con ello, el promedio mensual quedó en US$6,5 la libra, mientras que el promedio anual subió a US$6.
El retroceso se produjo en medio de una nueva sesión de alta volatilidad para el metal rojo, aunque el mercado continúa mostrando fuertes señales de estrechez en la disponibilidad inmediata de cobre.
El metal para entrega este miércoles en LME llegó a negociarse con una prima de hasta US$110 por tonelada respecto de los contratos para el día siguiente, la mayor situación de backwardation desde la grave escasez de suministros inmediatos registrada hace casi cinco años.
Los operadores de materias primas han seguido de cerca la evolución del cobre, especialmente debido al aumento de los envíos hacia Estados Unidos, fenómeno que ha reducido las reservas disponibles en la LME y que se encuentra relacionado con las operaciones de arbitraje surgidas ante la posibilidad de que Washington aplique aranceles a las importaiones del metal.
El Departamento de Comercio de Estados Unidos debía presentar a fines de junio una recomendación respecto de eventuales aranceles al cobre, aunque hasta ahora la Casa Blanca no ha realizado un anuncio al respecto.
Mientras tanto, el metal ha continuado llegando a puertos estadounidenses, incentivado por los mayores precios existentes en ese mercado.
El dólar
En paralelo, el dólar abrió la sesión con un avance de $2,8 en el mercado cambiario local, marcado principalmente por el débil dato de actividad económica correspondiente al segundo trimestre y por la caída del precio del cobre.
En concreto, a las 8.37 horas el billete verde se ubicó en $917,9 vendedor y $917,5 comprador.
Diego Montalbetti, analista de mercados de Capitaria, explicó que «en Chile, el principal catalizador de la jornada es el PIB del segundo trimestre, que mostró una actividad más débil de lo esperado».
«El crecimiento trimestral fue de 0,0%, frente al 0,3% proyectado, mientras que en términos anuales la economía cayó 0,2%, también por debajo de las expectativas. Si bien el dato representa una mejora respecto de la contracción del trimestre anterior, confirma que el crecimiento continúa siendo frágil», agregó.
De acuerdo con Montalbetti, al escenario local se sumaron la caída del precio del cobre y el avance del petróleo.
En ese sentido, destacó «el avance del petróleo, con el Brent nuevamente sobre los US$91, ante nuevas tensiones entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz, factor que podría mantener presionadas las expectativas de inflación».