Desde Colliers señalaron, en todo caso, que el valor económico del agua acumulado superaría al daño ocasionado.
A pocos días de que se cumpla un mes desde el inicio de los sistemas frontales que han afectado en distintas oportunidades al país, primero con especial fuerza en la zona norte y, durante la semana pasada, con una seguidilla de eventos que golpeó a Ñuble, Biobío y La Araucanía, ya se dimensionan los costos económicos de los daños provocados por las lluvias.
Bajo ese contexto, la consultora Colliers presentó una actualización final de su catastro y estimó que las pérdidas materiales y de infraestructura ocasionadas por los temporales se acercan a los US$1.000 millones.
El informe de la firma de servicios inmobiliarios y consultoría consolida el impacto físico directo y los costos de reconstrucción en cuatro áreas consideradas estratégicas.
El mayor impacto corresponde a infraestructura pública y conectividad, con daños estimados en US$590 millones.
Según Colliers, este componente concentra los costos relacionados con la reparación de la red vial, socavones, colapso de puentes, defensas fluviales, tendidos eléctricos y la restitución de servicios básicos.
En segundo lugar aparece el sector vivienda, donde las pérdidas alcanzarían aproximadamente US$240 millones. La estimación considera la reconstrucción total de inmuebles destruidos, reparaciones estructurales de mayor magnitud y la rehabilitación de miles de viviendas afectadas por inundaciones y desbordes.
El sector agrícola, en tanto, registra daños estimados en US$90 millones, asociados a pérdidas de cultivos de invierno, anegamiento de praderas y destrucción de obras de toma y canales de riego.
Dentro de este segmento, Colliers destacó especialmente la situación de la industria pisquera en el Norte Chico, principalmente en las regiones de Coquimbo y Atacama.
De acuerdo con el catastro citado por la consultora, gremios como Pisco Chile registran más de 400 productores y cooperados afectados, con parrones anegados o sepultados por aluviones, daños en infraestructura intrapredial y suspensión temporal de operaciones en algunas de sus principales plantas procesadoras.
A ello se agregan otros US$55 millones correspondientes a daños en comercio e instalaciones productivas, categoría que incorpora afectaciones a infraestructura comercial, parques industriales, bodegas y pérdidas de inventarios en las zonas impactadas.
El valor del agua acumulada
Pese a la magnitud de los daños, desde Colliers también pusieron el foco en el volumen de agua generado por las precipitaciones y plantearon la necesidad de acelerar las inversiones destinadas a infraestructura resiliente y almacenamiento hídrico.
La consultora estima que el agua acumulada directamente en represas y embalses, sumada a la infiltración hacia napas subterráneas y a la reserva potencial de nieve disponible para futuros deshielos, representa un capital natural cuyo valor económico sería superior a las pérdidas ocasionadas por los temporales.
El vicepresidente de Colliers, Reinaldo Gleisner, advirtió, sin embargo, sobre la capacidad que actualmente tiene Chile para aprovechar ese recurso.
«La histórica insuficiencia del sistema de acumulación nacional» provocará, según explicó, que parte importante del agua proveniente de la escorrentía directa y de los futuros deshielos termine llegando al océano debido a la falta de embalses laterales, obras de retención y sistemas de recarga gestionada de acuíferos.
A juicio de Gleisner, esta situación representa una «pérdida patrimonial y un costo de oportunidad hídrico» que podría justificar proyectos con elevada rentabilidad tanto social como privada.
«En ese contexto, se confirma que parte de la vulnerabilidad del país constituye una oportunidad estructural para cosechar la abundancia en tiempos de bonanza hídrica», concluyó.