La histórica fórmula utilizada para repartir los nombramientos de embajadores entre diplomáticos de carrera y figuras de confianza política podría dejar de depender de un acuerdo informal.
La propuesta consiguió respaldo transversal en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, tras una exposición de la Asociación de Diplomáticos y Diplomáticas de Carrera (ADICA).
Parlamentarios de la UDI, PDG, PS y PC coincidieron en que el criterio, aplicado históricamente como una práctica o acuerdo tácito, debiera quedar establecido formalmente: “Ya no sirven los acuerdos tácitos”, dijeron.
Pero la discusión fue un paso más allá. Algunos integrantes de la instancia plantearon que no basta con limitar los nombramientos políticos, sino que quienes ocupen esas embajadas también deberían cumplir requisitos mínimos para representar al país.
Nombramiento de embajadores 80/20: del acuerdo a una regla escrita
El principal cuestionamiento apunta a que el 80/20 no constituye actualmente una regla formal que obligue a los gobiernos a mantener esa proporción.
La diputada Zandra Parisi (PDG) aseguró que ya había advertido durante los primeros meses de la actual administración que el criterio no se estaría respetando y sostuvo que la experiencia demuestra que mantenerlo como un entendimiento informal ya no es suficiente.
“Había un acuerdo tácito, no un acuerdo con la formalidad republicana del 80/20, y advertí que no se estaba cumpliendo en los primeros meses. Incluso pedí que viniera el Canciller, y nos dijeron que estaba todo bien, que todo se mantenía. Es una pena, pero los acuerdos tácitos ya no sirven. Como comisión debemos ir un poco más allá: esto tiene que quedar por escrito”, afirmó.
La idea encontró respaldo desde distintos sectores de la comisión. El diputado Nelson Venegas (PS), por ejemplo, apuntó directamente al uso de cargos diplomáticos para figuras provenientes de la política.
“Me gustaría que diéramos una señal contundente respecto de cómo profesionalizamos nuestras relaciones diplomáticas. La diplomacia no puede ser tratada como premio de consuelo para elecciones políticas que se pierden”, sostuvo.
El parlamentario agregó que “no me quiero quedar en las palabras de buena crianza: como representantes del pueblo chileno tenemos que exigir que el Ejecutivo tome cartas en el asunto y le dé mucha más formalidad a esta situación”.
¿Requisitos mínimos para los embajadores políticos?
La discusión también abrió otro flanco: qué condiciones deberían cumplir las personas que llegan a una embajada sin pertenecer a la carrera diplomática.
El diputado Cristóbal Martínez (UDI) propuso avanzar en una iniciativa transversal y establecer requisitos para quienes sean designados directamente por razones de confianza política.
“Es importante que levantemos una iniciativa de carácter transversal sobre este tema. Haciendo memoria de los desaciertos de embajadores, todos los que recuerdo eran de carácter político; no recuerdo desaciertos de embajadores de carrera”, señaló.
Martínez incluso puso sobre la mesa la preparación de quienes son enviados a representar a Chile en el extranjero. “Además, quienes tengan representación política también deberían cumplir algunos requisitos: no sé cuántos de ellos hablan siquiera inglés”, cuestionó.
Desde el PC, la diputada Lorena Pizarro también apuntó contra las designaciones que responden a criterios políticos antes que profesionales.
“Siempre existe un escandalillo cuando alguien asume, porque a veces se pagan favores políticos, y eso debiese estar fuera. Debiesen primar las capacidades por sobre eso, porque se trata de erradicar ciertas prácticas que se han enquistado en el Estado y que acá son particularmente visibles”, afirmó.
Así, pese a provenir de sectores políticos distintos, los parlamentarios coincidieron en dos puntos: mantener un margen para que el Presidente pueda realizar nombramientos de confianza, pero resguardar que la mayor parte de las representaciones diplomáticas permanezca en manos de funcionarios de carrera.
ADICA celebra respaldo al nombramiento de embajadores 80/20
Desde la Asociación de Diplomáticos y Diplomáticas de Carrera valoraron el respaldo conseguido en la comisión y apuntaron a que la formalización del criterio permitiría entregar mayor estabilidad al Servicio Exterior.
“Hoy están más cerca de consolidarse avances históricos para nuestro gremio: la asignación de escolaridad en el Estatuto del Servicio Exterior, un presupuesto optimizado para asistir a los compatriotas en el extranjero y la formalización de la norma 80/20”, afirmó el presidente de ADICA, Sebastián Lorenzini.
La discusión que se instaló en la Cámara, sin embargo, apunta más lejos: pasar de una tradición que depende de la voluntad de cada gobierno a una regla explícita que asegure que cuatro de cada cinco embajadas y jefaturas de misión sean encabezadas por diplomáticos de carrera, dejando acotado el espacio destinado a nombramientos políticos.