Las montañas de las dorsales submarinas que ingresan con la placa de Nazca bajo la Sudamericana modifican la forma en que se distribuyen las presiones tectónicas en el norte de Chile, según concluye una investigación desarrollada por la geofísica Camila Pincheira Uribe, quien obtuvo con este trabajo el grado de magíster en Geofísica de la Universidad de Concepción.
El estudio dado a conocer por el Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción se centró en el segmento de Atacama del contacto entre ambas placas, una extensa zona que no ha registrado un gran terremoto desde 1922, de magnitud superior a 8,5. Área donde, por tanto, se espera una próximo terremoto importante.
Uno de los principales resultados de la investigación indica que las grandes dorsales submarinas de Taltal y de Copiapó no afectan de la misma manera al área de subducción. Mientras la primera presenta un comportamiento relativamente ordenado y coherente, la segunda aparece asociada a una distribución mucho más heterogénea de los esfuerzos tectónicos.
“Lo que observamos es que estas estructuras submarinas no son elementos pasivos. Al ingresar bajo el continente pueden reorganizar localmente los esfuerzos y generar sectores que se deforman de manera diferente a lo largo del margen”, explica la investigación.Para llegar a estas conclusiones, Pincheira analizó cerca de 125 mil sismos registrados entre 2020 y 2025 en el segmento de Atacama. A partir de ese conjunto de datos seleccionó cientos de eventos y determinó con alta precisión los mecanismos focales de 90 terremotos, una herramienta que permite reconstruir cómo se produjo la ruptura en cada sismo e identificar el tipo de movimiento que ocurrió en la falla.La investigación también identificó señales de procesos que ocurren a más de 60 kilómetros de profundidad dentro de la Placa de Nazca.