La compañía ATERRA Metals inició una campaña de perforación en la región de Atacama, marcando el paso desde la planificación hacia la ejecución en terreno de su proyecto Totora, ubicado a unos 60 kilómetros al sur de Vallenar.
El programa contempla un total de 3.000 metros de sondajes y tiene como objetivo validar información histórica y avanzar en la consolidación de un potencial clúster de cobre y oro en una de las zonas más activas del país en materia minera.
Dos frentes de trabajo
La campaña se desarrollará en dos sectores clave. En el pórfido Totora, se ejecutarán 2.500 metros de perforación reversa para confirmar y ampliar los cuerpos mineralizados previamente identificados en más de 10.000 metros de sondajes históricos.
En tanto, en el sector Frontera se realizarán 500 metros de perforación diamantina, con miras a respaldar una futura actualización de recursos. Este yacimiento cuenta con estimaciones preliminares de 16 millones de toneladas indicadas y 34 millones de toneladas inferidas.
El objetivo de la compañía es presentar una estimación oficial de recursos bajo estándares internacionales durante el tercer trimestre de 2026.
Ajustes técnicos y respaldo financiero
Como parte de su estrategia, la empresa ha incorporado criterios más conservadores en sus cálculos, considerando recuperaciones metalúrgicas del 85% para cobre y oro, con el fin de entregar proyecciones más realistas.
En el ámbito financiero, la firma dispone de un financiamiento de 2,78 millones de dólares canadienses, obtenidos a comienzos de este año, recursos que serán destinados al desarrollo del programa de exploración.
Asimismo, la compañía decidió concentrar sus esfuerzos en el clúster de Atacama, dejando de lado otros proyectos y enfocándose en áreas como Totora, Frontera, Clinton, Taruca y Sevilla.
Contexto favorable para la exploración
El inicio de las perforaciones se da en un escenario positivo para la industria, marcado por un aumento en la actividad exploratoria en Chile, según datos de Comisión Chilena del Cobre.
Este dinamismo responde, en parte, a la creciente demanda global por cobre, impulsada por procesos de electrificación y transición energética, con proyecciones de precios que podrían acercarse a los 5 dólares por libra hacia 2026.
En este contexto, proyectos que logren demostrar continuidad geológica y viabilidad técnica adquieren un alto valor estratégico.
El avance de ATERRA en Atacama no solo representa un paso relevante en su desarrollo, sino que también comienza a generar impacto en la economía local, activando servicios asociados y empleo técnico en la zona.